AUTOPÍAS, CONCEPTOS, REFLEXIONES

Tren destino…

¿Recuerdas lo que sientes cuando haces turismo? Probablemente –a mí me ocurre– vivirás algo de excitación o nerviosismo con los preparativos del viaje, la preocupación por llegar con suficiente antelación a la estación o al aeropuerto, el paso por los controles de seguridad, las colas para embarcar o el recuento constante de maletas, bultos y acompañantes. Sin embargo, la emoción predominante ante este tipo de aventuras es la ilusión por conocer nuevos destinos, mostrar lugares ya conocidos a personas a las que queremos o volver a descubrir, tiempo después, lugares en los que ya estuvimos.

La ilusión va acompañada, en el viaje, por la curiosidad: queremos dejarnos sorprender. Nuestra mirada, cegada por la rutina, se transforma y se expande. Estamos más atentos a cualquier estímulo que pueda aparecer en nuestro camino. Perdemos el miedo a vagar sin rumbo, o al menos sin rutas más o menos establecidas, por ciudades desconocidas. Ampliamos nuestra predisposición a probar cosas nuevas. Nos abstraemos de nuestra realidad cotidiana hasta olvidar, casi por completo, nuestros problemas del día a día. Vivimos, sin más.

¿Qué pasaría si incorporaras a tus quehaceres cotidianos, en tu lugar habitual de residencia, la ilusión y la curiosidad que se despiertan en ti en cada viaje? Reconozco que, en nuestras rutinas habituales, tenemos que hacer frente a tareas tediosas o repetitivas. No obstante, te invito a buscar momentos para experimentar y dejarte sorprender. ¿Cómo hacerlo? Introduciendo, cada día, algo nuevo: puedes alterar el horario en el que realizas determinadas actividades –salvo determinadas tareas, no todo hay que hacerlo a la misma hora–, buscar rutas alternativas en tus desplazamientos –¡quién sabe lo que nos estamos perdiendo por seguir siempre las mismas rutas prefijadas!– o sentarte en un parque o una plaza, solo por unos minutos, para refrescar tu mirada y distanciarte de la vorágine de la cotidianidad. El tren que lleva la ilusión a tu día a día ya está estacionado en su andén, dispuesto para partir. ¿Te subes?

Estándar