AUTOPÍAS, MINDFULNESS

Mira hacia ti

Ruido, prisas, conversaciones cruzadas, estridencias, mensajes incompletos, dogmatismos, anticipaciones, malentendidos, reproches… Nuestra vida está rodeada de barullo y nuestra mente, alimentada por ese ajetreo exterior, no para quieta. Generamos pensamientos que revisan constantemente el pasado cuestionando lo que hicimos o dejamos de hacer, lamentando las circunstancias que nos tocaron vivir o justificando las decisiones que tuvimos que tomar. A la vez, intentamos escapar hacia el futuro alimentando nuestra mente de sueños, fantasías u obligaciones. Pasado, futuro… ¿dónde queda el presente?

La capacidad de razonar nos distingue como seres humanos, pero no podemos permitir que nos domine a su antojo: somos nosotros los que tenemos que controlar nuestra mente de la misma forma que regulamos nuestras funciones biológicas básicas. Parece todo un reto, ¿verdad? No obstante, disponemos de alternativas para hacerlo. Para empezar, te invito a dejar de lado, por un momento, lo que estás haciendo. Busca un lugar tranquilo y aislado y trata de conectar con tu propio ser. Concentra tu atención en la respiración, intensificándola, acompañando su recorrido desde las fosas nasales hasta el abdomen, y viceversa. Intenta escuchar el latido de tu corazón, siente su resonancia en la caja torácica, nota tu pulso. Agudiza tus sentidos, no te conformes con percibir únicamente lo que queda en un primer plano. Presta atención al lenguaje de tu cuerpo, permanece atento a posibles rigideces, pequeños espasmos, variaciones de temperatura corporal…

De la misma manera que advertimos el fluir natural de nuestro cuerpo, también podemos observar cómo fluye nuestra mente. Sin duda, surgirán pensamientos que intentarán focalizar nuestra atención: la clave está en observarlos y dejarlos pasar sin detenernos en ellos. Por ejemplo, nos acordaremos de que tenemos que ir al supermercado, pero evitaremos hacer la lista justo en ese momento de recogimiento. Así, nos convertiremos en espectadores no solo de pensamientos, sino también de emociones y sensaciones. Si lo consigues, habrás llegado a la antesala de la meditación, un concepto que Pablo d’Ors, autor de Biografía del silencio, define como la vida misma que transcurre. Yo ya estoy de camino hacia allí. ¿Me acompañas?

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