AUTOPÍAS, CONCEPTOS

Yo, procrastinador

Deja para mañana lo que puedas hacer hoy. ¿Te reconoces en la antítesis del conocido refrán? Si la respuesta es afirmativa, sé bienvenido al club de los procrastinadores del que formamos parte los que, por una razón u otra, en contextos determinados, diferimos o aplazamos iniciativas propias, tareas encomendadas o compromisos adoptados ante otros. Los miembros de este club vivimos en un bucle en el que se repiten tres fases: el sentimiento de culpa que produce no cumplir con las tareas previstas, la carga de obligación que supone mantener en nuestra agenda tareas sin ejecutar y, finalmente, la impotencia derivada del esfuerzo que, llegados a este punto, deberemos aplicar para realizar las tareas aplazadas. Es lo que se conoce como el círculo de la postergación.

Una de las características de los procrastinadores es que, atrapados en ese bucle, nos sentimos víctimas: olvidamos que la responsabilidad de romper ese círculo recae sobre nosotros mismos. Afortunadamente, estamos dotados de cualidades que podemos desarrollar para superar ese rol victimista y asumir un papel protagonista. Entre ellas figura la proactividad, definida como la capacidad de tomar activamente el control anticipándose a los acontecimientos. Ser proactivo requiere trabajar sobre los ejes de la motivación y de la planificación. ¿Aceptas el reto?

En mi caso, he optado por trabajar la motivación intentando reducir la carga de obligación que pesaba sobre iniciativas y compromisos postergados. Te sugiero cambiar el tengo que con el que solemos encabezar nuestra lista de tareas pendientes por un elijo o quiero: así reafirmarás tu responsabilidad sobre la tarea en cuestión. A continuación, prueba a sustituir ese elijo o quiero por un puedo. ¿Te sientes empoderado? Seguro que aumenta tu fuerza interior. En cuanto a la planificación, he aprendido a dividir las tareas postergadas para que sean más abordables y asumibles. Te invito, también, a fijarte objetivos acordes con los recursos de los que dispongas. Así será más fácil avanzar. ¿Nos ponemos en marcha?

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