AUTOPÍAS, CONCEPTOS, REFLEXIONES

Cuestión de identidad

¿Quién soy? Parece una pregunta fácil. ¿Cómo no voy a conocer los cimientos sobre los que se asienta mi identidad? Sin embargo, no me resulta fácil encontrar respuestas que vayan más allá del nombre por el que me llaman, los datos de filiación que figuran en mi partida de nacimiento o la profesión que he ejercido en mi carrera laboral. “Soy Nacho”, “soy el hijo de…” y “soy documentalista audiovisual” son respuestas precisas. Pero… ¿qué dicen realmente de mí? ¿Responden a lo que soy? ¿Representan mi esencia?

¿Quién soy? Si profundizo en la búsqueda de respuestas, podría apelar a cualquiera de las premisas que configuran mi sistema de creencias. Allí se encuentran principios ideológicos y valores profundamente arraigados, pero también introyectos, aseveraciones o normas que he asimilado, sin cuestionar, a lo largo de mi vida y que, probablemente, están limitando mi potencial y mi crecimiento. También podría definirme con mis emociones o estados de ánimo más recurrentes. Pero… ¿acaso no tengo otros registros emocionales? Del mismo modo, podría responder aludiendo a mis comportamientos más habituales, pero es obvio que no me comporto igual en todos los contextos. Soy un ser en constante evolución.

¿Quién soy? Una pista para encontrar respuestas se encuentra en una metáfora de Raj Dharwani titulada ¿Has cavado alguna vez un pozo en busca de agua? Este texto nos recuerda que, al comenzar a cavar el pozo, incluso haciéndolo en el lugar correcto, solo encontraremos tierra, roca y basura. Si, pese al desengaño inicial, continuamos cavando, encontraremos lodo. Si no desistimos, pese a ensuciarnos, hallaremos agua sucia y contaminada. Finalmente, si persistimos cavando, llegaremos al agua limpia y pura que brota del fondo del pozo. Yo he de seguir cavando: aún me queda trabajo por hacer, aún me quedan respuestas por encontrar.

¿Quién eres tú?

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