AUTOPÍAS, REFLEXIONES

Como de año en año

Y así, casi sin darnos cuenta, hemos llegado al 31 de diciembre, uno de los días más simbólicos del año. Si, como yo, eres de los que aún usas calendarios o agendas en papel, encontrarás páginas ajadas o arrugadas, tal vez con alguna esquina doblada. Si te fijas, la cubierta –como también el año que ahora acaba– tendrá algunas rozaduras y las hojas, de un blanco deslumbrante hace 365 días, se habrán vuelto grisáceas. Si te animas a revisar algunas de las anotaciones iniciales de la agenda puede que te asombre, como a mí, descubrir que ya ha pasado un año desde que las escribiste. El tiempo parece pasar deprisa, pero los meses, las semanas y los días, así como las estaciones climáticas (en teoría, al menos), se han sucedido de la forma habitual.

Las agendas y los calendarios desgastados desembocan en una Nochevieja que aquí en España celebraremos, como de año en año, tomando las llamadas uvas de la suerte al son de las campanadas –o de los cuartos, que hay quien se sigue confundiendo– del centenario reloj de la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol de Madrid. Las uvas son una apelación a la prosperidad para los doce meses del nuevo año. Por su parte, la Puerta del Sol, escenario de manifestaciones, proclamaciones y revoluciones diversas y objeto de discutidas reformas urbanísticas, es para mí un paradigma de cambio, el lugar donde todo comienza y continúa. Allí se encuentra el kilómetro cero de la red radial de carreteras de España. Al margen de connotaciones centralistas, ¡qué mejor lugar que aquel que te permite dirigirte a donde quieras!

Dado que la Puerta del Sol tiene un aforo limitado, lo más habitual es celebrar la Nochevieja en casa, bien en la propia o visitando a familiares y amigos, siguiendo las campanadas por televisión o, en su defecto, por radio o Internet. No obstante, no faltan quienes se buscan sus propios planes simbólicos para despedir el año: cenas en restaurantes, funciones especiales de teatro, viajes organizados… Habrá quien, de forma voluntaria o por imposición contractual, reciba el nuevo año trabajando. Unos sustituirán las uvas por gominolas, gajos de mandarina o ciruelas pasas, otros se olvidarán de las campanadas y escenificarán la llegada de 2019 con una cuenta atrás en los 10 últimos segundos del año que acaba. Quizá ninguno de ellos, siguiendo otra tradición, se olvide de ponerse ropa interior roja para atraer la felicidad y el amor.

En algunos hogares, la simbología de la Nochevieja se completa con la invocación a la “Magia de los Deseos”. Esta práctica consiste en anotar o dibujar nuestros deseos para el nuevo año (un papel para cada deseo, quizá hojas sueltas de la agenda que acabamos de completar) para después quemarlos con una vela roja (en estas fechas, no podría ser de otro color). Según los entendidos, la “Magia de los Deseos” solo funciona cuando pedimos cosas que realmente necesitamos y cuando las describimos con la mayor concreción posible. El fuego, representado por la vela, actuaría como elemento purificador. El controvertido Alejandro Jodorowsky, autor de Psicomagia, recuerda que alinearnos con nuestros deseos no es más que poner de acuerdo las cuatro energías –intelectual, emocional, sexual y corporal– para que persigan la misma meta en el camino.

El ambiente propio de la Nochevieja, y los símbolos que la acompañan, pueden ayudarnos a identificar y focalizar nuestros deseos para 2019. Sin embargo, es probable que, al comenzar el nuevo año, nuestros propósitos queden relegados a un segundo plano. Primero nos justificaremos en la resaca de la fiesta posterior a las campanadas, después alegaremos sentirnos atrapados en la misma rutina que intentamos dejar atrás. Por eso, conviene recordar que cada año tiene 365 días, que cada uno de ellos es una nueva oportunidad y que, si necesitamos símbolos que nos estimulen, podemos aprovechar otras fechas emblemáticas de celebración colectiva o, mejor aún, los podemos crear y hacer girar alrededor de nosotros mismos (a partir de un cumpleaños, un viaje, un cambio laboral…). No esperes que 2019 te traiga lo que deseas. ¡Ve tú a por ello! Feliz año nuevo.


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