AUTOPÍAS, CONCEPTOS, REFLEXIONES

¿Qué es la felicidad?

Reconozco que, a veces, me quedo pillado con algunas palabras.

Es lo que me ha ocurrido en este cambio de año, de 2020 a 2021, con la palabra felicidad. De hecho, he buscado expresiones alternativas para no poner feliz año nuevo en las tarjetas y mensajes que tradicionalmente envío a familiares, amigos y contactos en Nochevieja. ¿Por qué? Bueno, yo tengo mi idea de felicidad, pero no sé si esa idea es compartida por todos aquellos a los que me dirijo. Y tenía la sensación –probablemente errónea– de que, después de un año tan complejo como el que hemos vivido, podía ser inapropiado desear felicidad a quien, inmerso en múltiples dificultades, solo entiende esta palabra en su concepción básica y limitada –pero comúnmente extendida– de celebración, júbilo o fiesta.

En su día, ya hablé en una entrada de este blog (La felicidad, ¿una quimera?) sobre el significado que tiene para mí la felicidad. Para no repetirme, hoy he querido abrir la mirada y buscar otras definiciones de personas con las que me he formado en disciplinas como la Terapia Gestalt, el Coaching, el Eneagrama Cuántico o el Yoga. A todos ellos les he pedido respuestas para dos preguntas:

  • ¿Qué es para ti la felicidad?
  • ¿Con qué símbolo o gesto la representarías?

Domingo de Mingo Buide, psicólogo clínico y psicoterapeuta (gestaltquatro.es), cree que la felicidad es difícil de expresar en palabras. En su opinión, la felicidad simplemente es estar en paz. Añade, además, que la felicidad consiste en no tener que buscarla. En cuanto a la representación gráfica, descarta escoger ninguna al considerar que cualquier símbolo la degrada porque no hace honor a lo que es.

Para David Cru, director del Instituto Europeo de Coaching (IEC), felicidad es sentirte bien y en paz contigo mismo, en relación a cómo estás llevando tu vida, en todos los niveles (trabajo, relaciones…). La felicidad sería, por tanto, una sensación de sentido en tu vida, vivir de acuerdo con tus valores más importantes, una buena dosis de placer y paz interior. Cru completa esta definición con dos ejemplos que ilustran su idea de felicidad: por un lado, levantarte con ganas cada día por las mañanas y acostarte en paz y con la conciencia tranquila cada noche, y por otro lado, seguir teniendo sueños y perseguirlos y disfrutar a la vez de tu presente. El símbolo de la felicidad sería una sonrisa interior y una actitud positiva y optimista cada día.

Carmen de Molina, psicóloga y coach, fundadora de Equipo Hermes y formadora en el IEC, define la felicidad como el estado interior de paz, armonía y coherencia que se genera al aceptar la vida e involucrarse en las circunstancias que nos ocurren y nos envuelven con la actitud de aprender, comprender y crecer internamente. Como símbolo, propone dos imágenes: las manos cruzadas sobre el pecho y la flor del girasol, siempre enfocándose hacia la luz.

Almudena Galán, coach experta en Eneagrama Cuántico (www.almudenagalancoach.com) considera que la felicidad es un estado de aceptación y gratitud con lo que estás viviendo en el momento. Este estado se caracteriza por sentirte lo más en paz posible, lo más tranquilo posible, con lo que estés viviendo en cada instante sin querer cambiarlo y aceptando las emociones que te genera todo lo que está sucediendo sin tratar tampoco de que se vayan o de cambiarlas. Representaciones gráficas de la felicidad, entendida como autenticidad, serían la sonrisa de un niño o cualquier otra actitud sincera que no esté contaminada por el “debería” o “no debería”.

Carlos Daza, profesor de Hatha Yoga, Yoga Nidra y Meditación, afirma que la felicidad es estar contento, ni más ni menos. Recuerda que, de hecho, el estado de felicidad se denomina, en yoga, estado de Santosha, que podría traducirse como estado de contento. Este estado –advierte– depende de tu desarrollo y equilibrio mental, que a su vez implica también equilibrio emocional, sentimental, psíquico o psicológico. Desde su punto de vista, la felicidad es el estado que te proporciona la ausencia de deseos, el no estar deseando algo que no tienes… cuando en realidad tienes todo lo que puedes tener. Las claves para vivir este estado de no deseo serían la vivencia del presente y estar satisfecho y contento con lo que tienes en ese instante. El gesto de la felicidad sería la sonrisa no solo de los labios, sino de todo el rostro, con los ojos iluminados.

Son, como ves, distintos enfoques… con algunas coincidencias.

Basándote en estas definiciones, y en tu propia experiencia de vida, tal vez tú tengas respuestas distintas. ¿Probamos? Recuerda las preguntas:

  • ¿Qué es para ti la felicidad?
  • ¿Con qué símbolo o gesto la representarías?

¡Feliz semana!


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En busca de un propósito

Faltan poco más de 3 días para que acabe 2020 y quien más, quien menos, se está planteando ya sus propósitos para 2021. Los deseos que más se escuchan estos días son, sin duda, que el nuevo año sea mejor que el que dejamos atrás y que la pandemia que nos afecta sea solo un recuerdo del pasado. Ambos son pensamientos loables, por supuesto, pero, como ocurre habitualmente con los grandes anhelos propios de estas fechas –la salud, la paz–, parecen más peticiones que propósitos. No tendremos suficiente motivación para afrontar el 2021 si no buscamos intenciones más concretas… que dependan de nosotros mismos.

Algunas veces, los propósitos surgen de forma espontánea o, al menos, sin que tengamos que hacer un gran esfuerzo para encontrarlos. Otras veces, en cambio, nos sentimos paralizados, confusos, desorientados… y no sabemos muy bien hacia dónde encaminar nuestros pasos (sobre todo después de un año como el que hemos vivido). Si estás en esta situación, no te preocupes: hoy, aprovechando estas fechas de transición y búsqueda, quiero compartir contigo una estrategia para ayudarte a encontrar tus propósitos para el nuevo año. ¿Comenzamos?

Coge papel y bolígrafo para anotar 12 cosas que te gustaría ser, hacer o tener en 2021. Para inspirarte, puedes pensar en las cosas que te gusta hacer (ya sea de forma habitual o esporádica), en aquello que es importante para ti, en los ambientes en los que te gusta estar o desenvolverte, en las personas con las que te interesa relacionarte o en las habilidades que sabes que tienes o que los demás reconocen en ti. No te preocupes si se te ocurre algo fantasioso o estrambótico: estas 12 cosas son solo un punto de partida para encontrar tu propósito. ¿Ya has cogido suficientes ideas? Es el momento de anotarlas …

… Pero no de cualquier forma, sino con una estructura concreta: escribe frases breves y claras, y comienza cada una de ellas, hasta completar las 12, con una de las siguientes fórmulas:

  • En 2021 quiero ser…
  • En 2021 quiero tener…
  • En 2021 quiero hacer…

¿No has llegado a las 12 frases? ¿Tienes frases de más? No importa. Elegimos el 12 por el valor simbólico que tiene este número (los 12 meses del año, las 12 campanadas…). No obstante, puedes hacer este ejercicio siempre que tengas anotados entre 9 y 15 deseos.

Una vez que tengas escritas las frases, tienes que seleccionar la que tenga más valor para ti. Quizá ya te hayas dado cuenta, al escribirlas, de cuál de esas intenciones es más importante. Si no, no te preocupes: hay una fórmula para encontrarla. Veamos cuál:

  • Lee en voz alta la primera y la segunda frase de tu listado. ¿Cuál te suena mejor? ¿Cuál de las dos es más importante para ti? Subraya o recuadra la que te resulte más valiosa y tacha la otra.
  • Lee en voz alta la tercera frase del listado y la frase que hayas escogido en la criba anterior. ¿Cuál prefieres? Si te gusta más la frase escogida previamente, tacha la tercera frase. Si, por el contrario, te resuena más la tercera frase, recuádrala y tacha la frase que seleccionaste en el paso anterior.
  • Lee en voz alta la cuarta frase del listado y la frase ganadora en la selección anterior. Escoge una de ellas …
  • … Y así hasta llegar a la última frase del listado.

Completado el proceso, tendrás un único deseo o intención que usar como propósito para el nuevo año. Quizá no sea realista, quizá sea demasiado ambicioso, quizá sea muy abstracto… Por eso, queda un último movimiento por hacer: hay que perfilarlo. ¿Cómo? De momento, planteándote dos preguntas:

  • ¿Qué me va a aportar ese propósito? (Buscar un significado, un sentido o un beneficio a ese propósito en cuestión).
  • ¿Qué primer paso puedo dar para moverme en esa dirección? (Buscar acciones concretas que te permitan materializar ese propósito).

Puede que tu propósito sea, en sí mismo, un objetivo por el que luchar. O puede que, más que un objetivo, tengas solo una idea de hacia dónde moverte para salir de la parálisis y el desconcierto y encontrar, más adelante, un camino que de verdad te llene. En ambos casos, tener un propósito (de acción o movimiento) te ayudará a vivir con más coherencia, entusiasmo, fortaleza, efectividad y satisfacción.

Sea cual sea tu propósito, ¡feliz 2021!


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