AUTOPÍAS, CONCEPTOS, HERRAMIENTAS DE COACHING

En busca de un propósito

Faltan poco más de 3 días para que acabe 2020 y quien más, quien menos, se está planteando ya sus propósitos para 2021. Los deseos que más se escuchan estos días son, sin duda, que el nuevo año sea mejor que el que dejamos atrás y que la pandemia que nos afecta sea solo un recuerdo del pasado. Ambos son pensamientos loables, por supuesto, pero, como ocurre habitualmente con los grandes anhelos propios de estas fechas –la salud, la paz–, parecen más peticiones que propósitos. No tendremos suficiente motivación para afrontar el 2021 si no buscamos intenciones más concretas… que dependan de nosotros mismos.

Algunas veces, los propósitos surgen de forma espontánea o, al menos, sin que tengamos que hacer un gran esfuerzo para encontrarlos. Otras veces, en cambio, nos sentimos paralizados, confusos, desorientados… y no sabemos muy bien hacia dónde encaminar nuestros pasos (sobre todo después de un año como el que hemos vivido). Si estás en esta situación, no te preocupes: hoy, aprovechando estas fechas de transición y búsqueda, quiero compartir contigo una estrategia para ayudarte a encontrar tus propósitos para el nuevo año. ¿Comenzamos?

Coge papel y bolígrafo para anotar 12 cosas que te gustaría ser, hacer o tener en 2021. Para inspirarte, puedes pensar en las cosas que te gusta hacer (ya sea de forma habitual o esporádica), en aquello que es importante para ti, en los ambientes en los que te gusta estar o desenvolverte, en las personas con las que te interesa relacionarte o en las habilidades que sabes que tienes o que los demás reconocen en ti. No te preocupes si se te ocurre algo fantasioso o estrambótico: estas 12 cosas son solo un punto de partida para encontrar tu propósito. ¿Ya has cogido suficientes ideas? Es el momento de anotarlas …

… Pero no de cualquier forma, sino con una estructura concreta: escribe frases breves y claras, y comienza cada una de ellas, hasta completar las 12, con una de las siguientes fórmulas:

  • En 2021 quiero ser…
  • En 2021 quiero tener…
  • En 2021 quiero hacer…

¿No has llegado a las 12 frases? ¿Tienes frases de más? No importa. Elegimos el 12 por el valor simbólico que tiene este número (los 12 meses del año, las 12 campanadas…). No obstante, puedes hacer este ejercicio siempre que tengas anotados entre 9 y 15 deseos.

Una vez que tengas escritas las frases, tienes que seleccionar la que tenga más valor para ti. Quizá ya te hayas dado cuenta, al escribirlas, de cuál de esas intenciones es más importante. Si no, no te preocupes: hay una fórmula para encontrarla. Veamos cuál:

  • Lee en voz alta la primera y la segunda frase de tu listado. ¿Cuál te suena mejor? ¿Cuál de las dos es más importante para ti? Subraya o recuadra la que te resulte más valiosa y tacha la otra.
  • Lee en voz alta la tercera frase del listado y la frase que hayas escogido en la criba anterior. ¿Cuál prefieres? Si te gusta más la frase escogida previamente, tacha la tercera frase. Si, por el contrario, te resuena más la tercera frase, recuádrala y tacha la frase que seleccionaste en el paso anterior.
  • Lee en voz alta la cuarta frase del listado y la frase ganadora en la selección anterior. Escoge una de ellas …
  • … Y así hasta llegar a la última frase del listado.

Completado el proceso, tendrás un único deseo o intención que usar como propósito para el nuevo año. Quizá no sea realista, quizá sea demasiado ambicioso, quizá sea muy abstracto… Por eso, queda un último movimiento por hacer: hay que perfilarlo. ¿Cómo? De momento, planteándote dos preguntas:

  • ¿Qué me va a aportar ese propósito? (Buscar un significado, un sentido o un beneficio a ese propósito en cuestión).
  • ¿Qué primer paso puedo dar para moverme en esa dirección? (Buscar acciones concretas que te permitan materializar ese propósito).

Puede que tu propósito sea, en sí mismo, un objetivo por el que luchar. O puede que, más que un objetivo, tengas solo una idea de hacia dónde moverte para salir de la parálisis y el desconcierto y encontrar, más adelante, un camino que de verdad te llene. En ambos casos, tener un propósito (de acción o movimiento) te ayudará a vivir con más coherencia, entusiasmo, fortaleza, efectividad y satisfacción.

Sea cual sea tu propósito, ¡feliz 2021!


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AUTOPÍAS, CONCEPTOS, HERRAMIENTAS DE COACHING, REFLEXIONES

Las burbujas de la introspección

En las últimas semanas vengo defendiendo que la situación extraordinaria en la que nos encontramos supone una oportunidad para mirar y ahondar en nosotros mismos en busca de propósitos, valores y acciones con los que afrontar la normalidad que, de forma incipiente, y si no hay nuevos sobresaltos, se vislumbra en el horizonte. Es momento de replegarse, es tiempo para la introspección. Conviene retirarse –aunque solo sea por un momento– del mundo que nos rodea para instalarnos en una burbuja en la que podamos encontrar los instrumentos propios (recursos, capacidades, habilidades, talentos) con los que afrontar los retos de la nueva realidad –diferente a la que dejamos atrás hace ya mes y medio– que se avecina.

El problema de esta burbuja es que, como si de una pompa de jabón se tratase, su contorno es permeable… y, dado que somos esquivos o huidizos a la hora de mirar dentro de nosotros, dejamos que la burbuja se llene de perturbaciones –preocupaciones– externas que escapan a nuestro control. Así, la burbuja se llena de aire viciado por pensamientos repetitivos sobre circunstancias, personas o acontecimientos sobre los que, a priori, pensamos que no podemos hacer nada. El contexto nos desborda, sentimos que estamos atrapados y acabamos asumiendo un rol victimista, a veces lleno de malestar y resentimiento, en el que las palabras, los comportamientos, los defectos o las ideas de los demás prevalecen sobre nuestras necesidades intrínsecas.

Para contrarrestar esta burbuja, conviene crear una nueva desde nuestro propio centro en la que, atentos a nuestras necesidades, iremos incluyendo todo aquello sobre lo que realmente tenemos margen de acción. En esta nueva burbuja tendrán cabida las palabras, los comportamientos, las acciones y los esfuerzos sobre los que realmente tenemos control: es decir, todo aquello que nace de nosotros mismos. Desde aquí, sintiéndonos protagonistas, seremos capaces de crear, provocar o influir en lo que ocurre en nuestro entorno. Se trata de ser proactivos, determinar qué nivel de influencia podemos tener en lo que sucede a nuestro alrededor (diseñando o imaginando nuevas vías de actuación, si las que hemos probado hasta la fecha no han funcionado) y actuar en consecuencia.

Las dos burbujas de las que hablo aquí están inspiradas en el círculo de preocupación y el círculo de influencia de los que habla Stephen R. Covey en Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, obra de referencia en muchos ámbitos, entre ellos el coaching. Ambos círculos (o burbujas) están estrechamente relacionados: cuanto más se expande el círculo de influencia, más se contrae el círculo de preocupación… y viceversa. Por tanto, el ejercicio de introspección que mencionaba al principio es, en definitiva, una cuestión de foco. ¿Dónde vas a invertir tu tiempo y tu energía? ¿Qué cuestiones requieren, realmente, tu compromiso mental y emocional? Tú decides cuál de las dos burbujas vas a alimentar.


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AUTOPÍAS, COACHING

Coaching, una actividad profesional

La Asociación Española de Coaching (ASESCO), de la que formo parte, celebró en Madrid el pasado sábado, 16 de marzo, una Jornada para la Profesionalización del Coaching y el Desarrollo de Personas y Organizaciones. El acto, encuadrado en la conmemoración del 18º aniversario de la fundación de ASESCO, se articuló en torno a la presentación de El Libro Blanco del Coaching, un texto que –como se indica en su introducción– pretende aportar a esta disciplina una herramienta que le dé valor y que sitúe a la profesión en el lugar que le corresponde.

Si miramos a nuestro alrededor, el coaching parece estar de moda: la radio y la televisión incorporan coaches en sus programas estrella, se multiplica la publicidad de coaching en redes sociales, proliferan anuncios en marquesinas y farolas… Pero… ¿es realmente coaching todo lo que se oferta? Como señala El Libro Blanco del Coaching, la etiqueta coaching se ha extendido a otras actividades alejándose de la propia definición de coaching, de la motivación subyacente que da lugar a los procesos de coaching y de las funciones (e incluso competencias) de los profesionales del coaching.

En este sentido, El Libro Blanco del Coaching define esta disciplina como un proceso de acompañamiento, no directivo y orientado a la acción, en el que un profesional (coach) acompaña a su cliente (coachee) a conseguir objetivos concretos. Es el cliente quien define sus propios objetivos: el coach facilita, con su trabajo, que su cliente se apropie de los recursos internos de los que dispone, o a los que puede acceder, para lograr dichos objetivos. Esa labor facilitadora –o catalizadora– se realiza, con discreción y sencillez, desplegando un repertorio de herramientas –escuchadoras y acompañantes, como sugiere el texto– que permiten al cliente avanzar hacia la consecución de las metas que se ha propuesto.

Todo proceso de coaching incluye dos componentes fundamentales: responsabilidad y compromiso. El cliente se compromete con el proceso participando activamente en la definición de sus objetivos y en la identificación y refuerzo de los recursos que necesita para alcanzar sus metas. Además, se hace responsable de las decisiones que va adoptando durante el proceso. El compromiso y la responsabilidad del coach, por su parte, se manifiestan en competencias profesionales tales como la definición de un acuerdo de coaching (previa verificación de que el coaching es la disciplina más apropiada para las demandas del cliente), la creación de un espacio de confianza mutua, la escucha activa, la formulación de preguntas poderosas, la comunicación directa, la capacidad de estimular y ampliar la conciencia del coachee, la planificación de las metas definidas por el cliente, el diseño de las acciones que conducirán a su consecución y la gestión del proceso de acuerdo a estándares de ética y confidencialidad.

En el contexto actual de falta de regulación es fácil confundir el coaching con otras disciplinas como psicoterapia, asesoría, consultoría, mentoring, formación… (en realidad, el coaching puede considerarse una disciplina técnica complementaria a todas ellas). Conviene tener claro, por tanto, que el coaching persigue fomentar –desde el presente, con orientación a futuro– el crecimiento personal y profesional de sus clientes, centrándose en cuestiones concretas y desarrollando habilidades y capacidades que les permitan conseguir sus metas u objetivos. Esa es la esencia del coaching. Las herramientas concretas que se aplicarán en los procesos dependerán de la formación y creatividad de cada coach, siempre de acuerdo a dicha filosofía. Como afirmaba José Miguel Gil Coto, presidente de ASESCO, durante la presentación, es hora de tomar conciencia de la importancia de nuestro trabajo y hablar de coaching en términos profesionales.


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